Algunos trucos para no sentir apetito

Publicado el 11 junio, 2011 | Research

La decisión, la suplementación y algunas trampas al cuerpo deben ir unidas al plan de entrenamiento, dieta y descanso para llegar al objetivo deseado

Si la variable única para adelgazar solo se centrara en comer menos la ecuación podría ser simple, pero no podemos olvidarnos de un pequeño problema en el ser humano; es difícil comer menos, el estómago inevitablemente protesta, hasta que el propio ser desista y consuma más comidas; incluso cuando se está restringiendo la cantidad de alimentos ingeridos de propósito el cuerpo entiende que se produce una falta de vitaminas, y libera más “hormonas del apetito” que fuerza a la persona a comer; es por ello que todos debemos aprender algunos trucos para romper esa barrera biológica anti-dieta que hace que se desee comer como un lobo feroz, y más cuando se entrena duro todos los días.

Despertarse con proteínas

Los nutricionistas alertan que la proteína magra satisface más que otros nutrientes, y el cuerpo lleva más tiempo para digerirla y absorberla y la mejor hora para comer proteínas magras provenientes por ejemplo de la carne, clara de huevo, o yogurt desnatado sin embargo es en el desayuno, que mantiene satisfecho por más tiempo en comparación a su consumo en otros momentos del día;

La recomendación es de, por lo menos, 30 gramos de proteínas en el desayuno.

Comer patatas

Ellas tienen fama de ser las villanas de la dieta, pero puoden realmente tener superpoderes de matar el apetito porque contienen un tipo especial de almidón que resiste la enzimas digestivas.

Como tarda un poco para quebrarse, permanece en el intestino más tiempo, atrasando el inicio del apetito; es así que comer una patata cocida en la cena (una patata media tiene solo 100 calorias) o, mejor aún, comer ensalada de patatas hecha con vinagre en vez de mayonesa va a ayudar a controlar el apetito; es claro que las patatas fritas y chips deben ser descartadas.

Consumir un poco de grasa

Quitar toda la grasa de la dieta puede no ser una buena idea; el ácido oleico, una grasa insaturada encontrada en el aceite de oliva, nueces y aguacate, ayuda a suprimir el apetito.

Durante la digestión, él es convertido en un compuesto que desencadena indirectamente señales para que el cerebro reduzca el hambre pero hay que tener cuidado con las porciones; las grasas insaturadas deben constituir cerca de 20% del consumo calórico total, por ejemplo, dos cucharas de sopa de manteca de almendra natural o un cuarto de un aguacate son ideales.

Ir al gimnasio

Ejercitarse no solo quema calorias, también ayuda a consumir menos de ellas; con 60 minutos de ejercicio de alta intensidad se puede reducir el apetito por hasta 2 horas después.

El ejercicio aeróbico reduce los niveles de la hormona del apetito grelina, y aumenta la cantidad de una hormona que suprime el apetito y para maximizar este efecto, se debe añadir intervalos al entrenamiento (periodos de descanso entre actividades intensas).

Tomar zumo de toronja y algunas hierbas

Los estudios muestran que las personas que consumen la mitad de una toranja en cada comida pierden una media de 1,63 kilos en tres meses; según los especialistas, la fruta baja los niveles post-prandiales de insulina, la hormona que regula el azúcar en la sangre y el metabolismo de la grasa; así mismo se puede combinar la dieta diaria con el apoyo de algunas hierbas que inhiben el apetito, o mejor aún utilizar suplementos específicos cuando la persona se encuentra dentro de una plan de entrenamiento.

Masticar un chicle

Las personas que mascan chicles durante una hora por la mañana consumen 67 menos calorias en el almuerzo, y no compensan eso comiendo más a finales del día; una teoría es que el acto de mascar estimula los nervios en el maxilar conectados a la región del cerebro responsable por la saciedad es así que muchos nutricionistas recomiendan escoger una goma sin azúcar, que puede mantener el apetito alejado y ayudando a quemar 11 calorias por hora mientras se masca.

Aromatizar los alimentos y sabores

Sentir por el aroma los  alimentos puede engañar al cerebro a pensar que ya se comió; un estudio descubrió que las personas que inhalasen un aroma de menta cada 2 horas consumían 2.700 calorias menos por semana; los aromas a plátano, manzana verde y vainilla también tuvieron efectos semejantes y mientras más veces se huele esos aromas, más peso se va a perder, además los investigadores sugieren que se encienda algunas velas con aroma de vainilla en la casa.

Algo curioso de otro estudio vinculante sugiere que cuando se tiende a comer al estar estresado, se debe realizar esta inhalación manteniendo la nariz izquierda cerrada y oler por la derecha, para activar el lado del cerebro donde las emociones son procesadas; y esto puede ayudar a reducir su ansiedad y, consecuentemente, el apetito.

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