Alimentación pulsatil de proteína

Publicado el 1 diciembre, 2010 | Research

Distribuir inteligentemente la proteína ingerida diariamente es el primer paso hacia el crecimiento muscular

Hay una creencia que nuestro cuerpo tiene una capacidad limitada de digerir y aprovechar proteínas, como alrededor a 30 gramos, de esta forma la recomendación habitual es que la ingesta diaria de proteína sea distribuida en pequeñas dosis; este concepto puede parecer correcto dentro de un sistema simple y estático, sin embargo las reacciones fisiológicas del cuerpo humano son mucho más complejas y dinámicas, envolviendo diversos ajustes bioquímicos frente a la situación en la cual el organismo se encuentra.

Evidencias teóricas

Existe un estado metabólico ideal de funcionamiento de nuestro organismo, el cual debe ser mantenido para que el sistema funcione; este equilibrio, sin embargo, no es estático, pues está constantemente sufriendo alteraciones que deben ser corregidas, así el equilibrio dinámico recibe el nombre de homeostasis. Y el principal mecanismo de control de la homeostasis es el feedback negativo.

Para visualizar el funcionamiento del mecanismo de feedback negativo nos podemos imaginar la siguiente situación: una bañera con muchos desagues o agujeros donde el nivel del agua debe ser mantenido constante; suponiendo también que el grifo esté siempre abierto y la cantidad de agua que sale de ella no puede ser controlada. De esta forma, la única manera de controlar los niveles de agua sería manipular el número de desagues que estarían abiertos o cerrados, en consonancia con el agua que sale del grifo. Es algo análoga la forma que nuestro cuerpo trabaja controlando la «salida» en función de la «entrada».

Si pensáramos en los mecanismos de control, una ingesta constante de proteína llevaría a un más pequeño aprovechamiento, pues el cuerpo reaccionaría a esta alteración rutinaria con una mayor proteólisis (degradación de proteínas ya sea mediante enzimas específicas, llamadas proteasas, o por medio de digestión intramolecular). Con base a estas ideas y en algunos estudios, surgió el concepto de la alimentación pulsatil de proteína, que consiste en concentrar la mayor parte de ingesta proteica (60% a 80%) en una única comida.

Evidencias científicas

En estudio publicado por ARNAL et al (1999) fueron comparados los efectos de dos dietas compuestas del mismo número de calorías y con la misma composición de macronutrientes:

  • Concentrando 80% de la ingesta proteica en una única comida y;
  • Distribuyendo la ingesta protéica en 4 comidas diarias.
  • En consonancia con los resultados, la segunda situación llevó a la reducción en la masa magra, mientras la primera situación la mantuvo constante.
  • Además de esto, el grupo de la alimentación pulsatil obtuvo mejor relación entre el anabolismo y el catabolismo proteico, con la síntesis proteica 10% mayor, y el catabolismo 11% menor. (ARNAL et al, 1999).

Posterior a esto, la francesa Marie-Agnès Arnal lideró otro estudio, esta vez la muestra estaba compuesta por mujeres jóvenes. Los grupos siguieron los mismos patrones alimenticios del experimento citado; sin embargo la diferencia entre los resultados de los grupos no fue significativa, habiendo sólo una tendencia de caída en el catabolismo durante la alimentación pulsatil y una tendencia de aumento en el anabolismo con la dieta distribuida (ARNAL et al, 2000a).

Algunas explicaciones posibles para la diferencia entre los resultados hallazgos son:

  • La respuesta metabólica a la comida es diferente en ancianos y jóvenes y;
  • En el primer estudio los estudiosos admiten que pueden haber subestimado la necesidad calórica, tanto que hube catabolismo en la fase de adaptación, al contrario del estudio hecho en jóvenes, de esta forma la alimentación pulsatil puede ser más eficiente en estados potencialmente catabólicos.

Otro estudio liderado por ARNAL verificó que los efectos de la alimentación pulsatil de proteína persisten incluso después del término de la dieta, esto funcionaría de la siguiente forma:

  • Al percibir la baja concentración proteica de la algunas comidas, el cuerpo actuaría disminuyendo la degradación y probablemente aumentando el anabolismo protéico, de esta forma, en el momento de la comida concentrada, el cuerpo estaría desprevenido, con baja capacidad de degradar las proteínas ingeridas, lo que elevaría su retención de nitrógenio (ARNAL et al, 2000).

Aplicaciones prácticas

Frecuentemente vemos practicantes de musculación desesperados en obtener fuentes de proteína, o haciendo las cuentas para saber si ya está al instante de la próxima comida. Estos estudios muestran que tales preocupaciones no están necesariamente en consonancia con la fisiologia humana.

Como sabemos, la capacidad adaptativa del organismo humano es muy eficiente y actúa con extrema rapidez, por lo tanto, la ingesta pulsatil de proteínas, puede servir, por lo menos, para quebrar platos inducidos por la ingesta habitual de constantes comidas proteicas; hay casos de prácticas basadas en esas premissas en atletas profesionales, c

Estos estudios pueden tener también, importantes aplicaciones clínicas; aumentar la ingesta de proteínas además de la cantidad habitualmente recomendada (0,8 g/kilo de masa corporal) demostró ser una estrategia eficiente en personas con más edad, sin embargo la ingesta habitualmente elevada de proteínas puede tener efectos que podrían impactar en las funciones renales; es así que además de practicantes de musculación, otros grupos de atletas que entran en estados catabólicos también pueden aprovechar los efectos de la alimentación pulsatil de proteína, como los más veteranos.

La realidad nuestra de cada dia

  • El cuerpo del que entrena duro requiere aproximadamente de 2.0 g/Kg de peso corporal.
  • En realidad se podría tomar 25g en el pre-entrenamiento y otros 25g después; o en una medida aproximaday como batido con proteínas en polvo de calidad; a lo largo del día entre comidas se utiliza en general barritas proteicas que pueden ser un buen aporte a lo largo del día.
  • Si tuviesemos que adaptar este concepto, es mejor consumir más proteínas al levantarse gracias a una comida sólida como pollo, huevos, pescado en donde la primera ingesta podría ser mayor y las demás distribuídas en el almuerzo, y en la cena antes de dormir donde generalmente se consume o es recomendable una proteína como la caseína.
  • La realidad nuestra es que deberíamos distribuiir nuestros tiempos y tomar la primera hora de la mañana para consumir más proteínas pero no en un nivel muy elevado en comparación a lo largo del día ( 40% ), almuerzo ( 20% ) y el otro ( 40% ) en el pre-entrenamiento, post-entrenamiento y antes de dormir en su versión de digestión lenta para el soporte de 8 horas aproximadamente.

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