Los aspectos fisiológicos de la flexibilidad

Publicado el 23 julio, 2012 | Research

Conociendo más a fondo como funciona el organismo ante los estímulos del entrenamiento o la propia vida

La flexibilidad es una de las variables esenciales de la aptitud física relacionada a la salud y definida como la máxima amplitud fisiológica pasiva en un determinado movimiento articular necesario que dependerá de la elasticidad muscular y de la movilidad articular que permiten a los músculos si están adaptados, no llegar a lesionarse; juntamente con la fuerza, la resistencia, la potencia, el equilibrio y la coordinación, la amplitud de movimiento contribuye de modo significativo a la calidad global de las funciones físicas de un practicante de culturismo o fitness.

La amplitud pasiva de un movimiento articular depende primariamente de la estructura y de la función del hueso, del músculo, del tejido conectivo y de otros factores tales como el confort y la habilidad para generar fuerza y potencia muscular suficiente; es por ello que en el presente artículo conocermos los aspectos fisiológicos que se vinculan a la amplitud del movimiento incluido los limitantes relacionados la aptitud física de un ser humano.

Recordemos que para ejecutar un trabajo de alargamento efectivo de los músculos, debemos conocer las propiedades neurofisiológicas de los músculos que pueden afectar un aumento de la flexibilidad; aquí los tres receptores principales que tienen implicancias para el alargamento y el mantenimiento de la amplitud del movimiento son el huso muscular, el órgano tendinoso de Golgi (OTG) y los mecanorreceptores articulares y descritos en cuatro fenómenos neurofisiológicos importantes, como el reflejo miotático, la coativación/co-contracción, inhibición autógena y la inhibición recíproca

Los receptores implicados en los movimientos

Los fenómenos neurofisiológicos:

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