Lo mejor del aceite de krill

Publicado el 14 mayo, 2011 | Health

Un complemento ideal que protege la salud cardiovascular y fuente antioxidante para los que desean entrenar manteniendo una óptima salud

El aceite de Krill es un suplemento fuente de antioxidantes poderosos, ácidos grasos omega-3 y fosfolípidos derivados de los pequeños crustáceos cogidos en gran cantidad en las aguas a sur del Antártico; los defensores del aceite de Krill, afirman que éste es esencialmente una forma superior de omega-3, el mismo contiene un antioxidante de memoria roja único, llamado astaxanthin, y son también ricos en fosfolípidos, que ayudan a emulsionar los ácidos grasos y a mejorar su absorción y retención.

Un nuevo estudio presentado en el «Journal of Nutrition» parece soportar este punto de vista.

  • Un estudio conducido en un grupo de ratones con sobrepeso descubrió que el aceite de Krill provocó una reducción del 42% de la grasa (triglicéridos) acumulado en el corazón de los ratones del estudio.
  • El aceite de pescado sólo llevó a una declinación marginal de los lípidos en el corazón del 2%.
  • Cuando los autores del estudio examinaron el hígado de esos animales, descubrieron una reducción del 60% de la grasa en el hígado, en oposición a 38% en el hígado de los animales alimentados a aceite de pescado.
  • La normalización del contenido de grasa en el corazón y hígado, indica potenciales beneficios para el sistema cardiovascular y una mejoría en la sensibilidad a la insulina, que puede ser comprometida en casos de hígado graso. Más allá de ello, los ratones del grupo que tomaron aceite de Krill mostraron cambios positivos asociados a una reducción de la respuesta inflamatoria.

Un estudio hecho en el 2008, demostró los beneficios anti-cancerígenos y cardiovasculares de la suplementación de aceite de Krill (KO).

  • En esas pruebas, los ratones que fueron alimentados con KO mostraron pérdida de peso y una descenso de los niveles de colesterol «LDL», colesterol total y triglicerídeos.
  • Los científicos también probaron el aceite de Krill en un modelo «in-vitro» de cáncer del cólon concluyendo que el tratamiento de las células de cáncer del cólon con el aceite también resultó en una inhibición dependiente del tiempo del crecimiento de la célula.

El aceite de Krill también fue probado en otras áreas de salud y todos los resultados fueronpositivos y, de una forma general, pueden ser aplicados a las enfermedades cardiacas.

En 2007, un artículo fue publicado en el «Journal of the American College of Nutrition» un estudio relacionado:

  • Se trabajó con 90 participantes con enfermedad cardíaca y/o artrites (osteo o reumatoidal) con niveles elevados de CRP (C-reactive protein) recibiendo aceite de Krill y placebo por un periodo de 30 días.
  • El CRP es una medida de inflamación en el organismo; a partir del séptimo día de tratamiento con aceite de Krill (300 mg día), hubo una disminución del 19% de los niveles de CRP; en contraste el grupo del placebo exhibió un aumento del 16% del CRP.
  • Al día 30 del tratamiento, hubo una reducción del 31% del CRP en el grupo del aceite de Krill y 32% de aumento en el grupo del placebo.
  • En los pacientes artríticos, hubo una mejoría significativa en el dolor y nivel de rigidez y un cambio para en la reducción de la incapacidad funcional.

Se informa según muchas investigaciones que pudimos verificar que el aceite de Krill es muy útil para los dolores pre-menstruales, es un importante factor preventivo para el desarrollo de muchos tipos de cáncer, reduce los niveles de azúcar en la sangre, así como es un apoyo fundamental para bajar el colesterol y triglicéridos en comparación con otros aceites de pescado.

En resumen es un suplemento poderoso de omega-3 y antioxidante extremadamente promisorio, y comparable a los aceites de pescado muy buscados y usados por todos los que entrenamos duro para crecer con salud; además es una alternativa atractiva con un aroma menos intenso.

Se cita además que hay comentarios en internet contrarios al uso del aceite de Krill y sus peligros, pero no existe ninguna fuente confiable en la literatura científica que motive la preocupación por su uso.

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