Un sueño fragmentado reduce la oxidación de la grasa en más del 50%

Publicado el 12 noviembre, 2012 | Research

La opción de obtener una mejor calidad de vida, un cuerpo fenomenal y una mente sana depende de cada uno

Durante mucho tiempo se ha estudiado la idea de que una cantidad insuficiente de sueño se relaciona con el sobrepeso visceral y otros marcadores negativos para la salud; ahora hemos revisado un estudio realizado por el Instituto de Investigación de Nutrición y Toxicologia del Departamento de Biología Humana de la Universidad de Maastricht, en Holanda que descubrió que si no se consigue tener una buena noche de sueño, o, en este caso en particular, despertarse cada hora, se reducirá la cantidad de quema de grasa a lo largo de un periodo de 24 horas en hasta un 52% menos lo que sinceramente es muy impactante para la oxidación de grasas induciendo a una verdadera de obesidad.

En los ensayos, un grupo de voluntarios permanecieron durante 48 hs en una cámara de respiración donde su gasto de energía, actividad física y la oxidación de los sustratos fueron medidos de forma meticulosa; en ambas ocasiones, los individuos se acostaron a la misma hora ( 23:00 hs ) y se despertaron 8 horas después, pero en una ocasión los científicos indujeron a una fragmentación del sueño cada hora respondiendo a una alarma de 2 minutos cada 60 minutos.

La dieta antes del estudio fue normalizada y solo realizaban ejercicios livianos como caminatas o bicicleta; los alimentos se encontraban en un ratio 12:55:33 en función a las proteínas, carbohidratos y grasas desde los 2 días antes y durante el periodo de experimentación en la cámara de respiración.

Usar una cámara de respiración facilitó de forma considerable la realización de las mediciones exactas acerca del gasto energético y la oxidación de los sustratos mostrándose estadísticas significativas en relación a las calorías;

  • El gasto calórico del grupo normal fue de 0,41 MJ/día
  • El gasto calórico del grupo con sueño interrumpido fue de 0,41 MJ/día

Esta similitud parece contradictoria ya que la actividad física registrada de los voluntarios que tuvieron sueño interrumpido aumentó y el incremento se vinculó directamente con el aumento de la oxidación de carbohidratos, la reducción de las reservas de glucógeno (suposición nuestra), y disminución de la oxidación de los ácidos grasos relacionados sobre todo al estrés.

El estudio concluye que además la somnolencia del sueño no-regenerativo produce cambios metabólicos abstractos como problemas cognitivos, falta de motivación, y los deseos fuertes de carbohidratos con ataques de apetito; en este estado el cuerpo no es capaz de acceder a sus reservas de grasa compensando el aumento inicial del gasto energético, provocando picos constantes de insulina que induce negativamente en la oxidación de grasas y los niveles de glicemia induciendo a más apetito.

Este ciclo vicioso es totalmente negativo y muchas veces dificil de escapar porque el estrés y los niveles de insulina empiezan a dificultar el proceso para tener una buena noche de sueño lo que destruye cualquier plan de entrenamiento y definitivamente recorta la calidad de vida por la mitad.

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