Los probióticos y los ácidos grasos de cadena corta aumentan los niveles de IGF-1

Publicado el 31 agosto, 2018 | Health, Suplementos

Se necesitan nuevas intervenciones para mejorar la salud ósea y reducir el riesgo de osteoporosis y fracturas; la disbiosis está cada vez más vinculada a anomalías metabólicas, aunque el efecto de la microbiota en la salud esquelética es poco conocido. Estudios previos sugieren que la microbiota es perjudicial para los huesos al aumentar la reabsorción; en este informe, muestra que la microbiota residente del intestino promueve la formación ósea mediante la vía de la hormona factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1), que promueve el crecimiento y la remodelación ósea-muscular.

Los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), producidos cuando la microbiota fermenta la fibra, también inducen al IGF-1, lo que sugiere un mecanismo por el cual la microbiota afecta la salud ósea; en sí, la manipulación del microbioma o sus metabolitos puede brindar oportunidades para optimizar la salud y el crecimiento del sistema músculo-articular, lo que es fenomenal para los atletas que buscan un gran desarrollo físico.

Investigadores de la Universidad de Harvard citan en un estudio controlado que las bacterias beneficiosas en el tracto digestivo convierten las fibras alimenticias en pequeñas cadenas de ácidos grasos, ácidos grasos de cadena corta, como se les llama oficialmente. Estas bacterias beneficiosas, y los ácidos grasos de cadena corta que producen, juegan un papel crucial en la síntesis de la hormona anabólica IGF-1 en el cuerpo; el estudio publicado en la prestigiosa revista científica PNAS es importante puesto que una de las vías de crecimiento muscular es esta.

El papel de IGF-1 es tan crucial que nos preguntamos si ¿ estos hallazgos también son de interés para los atletas que buscan desarrollar más músculo o  para las personas que buscan desarrollar fortaleza ósea ?

El mecanismo dietético a favor del anabolismo

Los investigadores hicieron experimentos con ratones comunes (grupo Col) y ratones que habían crecido en condiciones estériles, y por lo tanto no tenían bacterias en sus intestinos (grupo GF]. Los ratones sin bacterias y otros microorganismos en el intestino tenían menos IGF-1 en la sangre que los ratones con flora intestinal normal; los huesos de los ratones libres de gérmenes también eran más pequeños.

Cuando los investigadores proveyeron las bacterias de ratones libres de gérmenes que se encuentran en los ratones normales, la concentración de IGF-1 en la sangre aumentó; en contraste, cuando administraron antibióticos a los ratones normales, disminuyeron sus niveles de IGF-1. Finalmente, los investigadores proveyeron de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), a los ratones cuya flora intestinal había sido diezmada por antibióticos.

Los investigadores colocaron los ácidos grasos – acetato 67.5 mM, butirato 40 mM, propionato 25.9 mM – en agua y consiguieron que los ratones bebieran la solución; sorprendentemente  esta suplementación condujo a un aumento en el nivel de IGF-1.

En resumen, la suplementación con ácidos grasos de cadena corta (AGCC), productos del metabolismo microbiano, restaura el IGF-1 y la masa ósea a los niveles observados en ratones no tratados con antibióticos. Por lo tanto, la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) puede ser un mecanismo por el cual la microbiota aumenta el IGF-1 sérico.

El estudio demuestra que la microbiota intestinal proporciona un estímulo anabólico neto para el sistema músculo-articular, que probablemente esté mediado por la vía de la hormona factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1). Entonces, la manipulación del microbioma o sus metabolitos puede brindar oportunidades para optimizar la salud y el crecimiento de los huesos,

Concluyendo, la manipulación del microbioma con pre y probióticos está ganando la atención del público, y es probable que los trasplantes fecales y otras intervenciones terapéuticas más selectivas dirigidas al microbioma intestinal sean cada vez más comunes a medida que se comprenda el papel del microbioma en los avances de las enfermedades.



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Aquí, demostrar la conexión entre la microbiota intestinal y el recambio óseo es una contribución importante para la comprensión de como estas manipulaciones pueden afectar al hueso o el sistema músculo-articular mismo. En última instancia, la determinación del mecanismo por el cual la microbiota promueve la formación ósea podría conducir a nuevas estrategias terapéuticas para promover la salud ósea.

La cuestión final se centraría en dos puntos; ¿las intervenciones para aumentar la concentración de ácidos grasos de cadena corta en el torrente sanguíneo también conducen a un aumento en IGF-1 en individuos sanos? ¿Y este aumento puede estimular procesos anabólicos en los músculos y el esqueleto?.

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