El entreno como activador genético para la salud y la fuerza

Publicado el 21 abril, 2018 | Health, Research

Algunos se preocupan si un exceso en el entreno los desgastaría prematuramente, mientras otros se preguntan si un cuerpo más viejo realmente necesita sudar. Descubrimientos recientes, combinados con una teoría del envejecimiento ampliamente aceptada, contrarrestan claramente estas racionalizaciones y documentan como el entreno inicia una serie coordinada de respuestas por parte de las células del cuerpo que culminan en una mayor fuerza, energía y resistencia.

La teoría mitocondrial del envejecimiento es ampliamente aceptada; establece que el daño acumulativo a las mitocondrias, las plantas de energía en cada célula, contribuye al deterioro físico, una amplia variedad de condiciones degenerativas y, en última instancia, a la muerte celular. Por lo tanto, mantener la salud mitocondrial es esencial para un envejecimiento exitoso y es aquí es donde entra el entreno en juego.

¿Se necesita realmente de un trabajo duro?

La investigación reciente con animales ha demostrado que es posible, al menos con algunas células, aumentar artificialmente la producción de mitocondrias sin hacer ejercicios (entrenos). Los autores de un estudio hecho por americanos demostraron que podrían aumentar la producción de mitocondrias mediante la introducción de un gen para producir en exceso uno de los reguladores clave de la biogénesis mitocondrial, conocido como CaMK.

Esta investigación puede conducir en el futuro a la producción de un producto capaz de estimular la síntesis de CaMK y, en consecuencia, la producción mitocondrial, sin entrenar o por lo menos complementando al entreno. La investigación sobre otro nutriente celular, la acetil L-carnitina, muestra resultados alentadores con respecto a la suplementación dietética para apoyar la salud mitocondrial, siendo parte de un estudio profundo para incluir al compuesto dentro de un conjunto selecto de suplementación para la salud.

El entreno, especialmente el aeróbico (correr, nadar), quema oxígeno y consume combustible (glucosa) a una velocidad mayor que la que se puede suministrar al tejido muscular. El músculo responde a este déficit de nutrientes de oxígeno mediante la activación de numerosos genes celulares para corregir la condición.

Un factor bioquímico, HIF-1 (factor inducible por hipoxia-1) se activa cuando el oxígeno presente en los tejidos cae por debajo de un cierto nivel, como ocurre durante el entreno intenso. El HIF-1 a su vez inicia una cascada de eventos celulares a nivel genético que finalmente promueve la construcción de nuevas vías de suministro de energía (vasos sanguíneos), así como un mayor número de glóbulos rojos que transportan oxígeno. Cuanto mayor sea la demanda (cuanto más trabaje el músculo), mayor será el tamaño de la red vascular recién construida.

Los tejidos trabajados ahora tienen suficiente suministro de combustible para soportar las nuevas demandas de energía que se les imponen, sin embargo, otro evento importante debe ocurrir antes de que las células musculares puedan aprovechar al máximo el mayor suministro de nutrientes. Reconstruir el tejido muscular requiere energía, la fuente principal es la mitocondria; cuantas más mitocondrias posee una célula, más capaz es de reparar y reconstruir el tejido.

Además, las mitocondrias imparten resistencia al cuerpo; el músculo trabajado requiere, por lo tanto, más de estos generadores de energía, para utilizar el mayor suministro de nutrientes y construir un músculo más fuerte. Cada célula típicamente tiene entre 400 y 4,000 mitocondrias y el número realmente aumenta en respuesta al entreno.

¿ Como ocurre esto ?

Cuando se trabaja un músculo, como ocurre al correr o levantar pesas, convierte la energía almacenada en la molécula química ATP en energía mecánica, por ejemplo, contracción muscular, así como también cambios bioquímicos específicos en la célula. La célula está equipada con un sensor que monitorea cuidadosamente estos cambios celulares inducidos por el entreno, y responde promoviendo la activación de los reguladores clave de la biogénesis mitocondrial.

Estos reguladores activan los múltiples genes necesarios para la construcción de nuevas mitocondrias; entonces, el músculo trabajado ahora tiene tanto un mayor suministro de nutrientes como más potencia para convertir los nutrientes en energía para la nueva síntesis muscular.

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¿Qué le sucede a las células cuando el cuerpo no se ejercita ?

Con la edad, las mitocondrias normalmente disminuyen en número y robustez; la disminución interrumpe la capacidad de la célula para realizar sus funciones normales. Esta deficiencia es aún más pronunciada con las patologías asociadas a la edad, como el Alzheimer, el Parkinson y otros trastornos neurodegenerativos.

La primera parte de la vida se caracteriza por un crecimiento vigoroso de células y componentes celulares, como las mitocondrias; a medida que se envejece, los procesos degenerativos se producen como resultado de una acumulación de errores inducidos por los ataques de radicales libres en los componentes celulares clave, incluidos los genes, las mitocondrias y otras estructuras celulares.

La consecuencia de estos ataques son moléculas celulares viejas, desgastadas y distorsionadas (basura celular); la célula debe eliminar las moléculas alteradas, que interfieren con la actividad celular normal. Este proceso requiere energía, y el entreno ayuda a la célula a producir la energía necesaria para eliminar la basura, así como a inhibir la producción de basura celular.

Aunque estos procesos degenerativos son inevitables (al menos en la actualidad), pueden ser atenuados por un estilo de vida saludable y, lo más enfático, el entreno. La pérdida de mitocondrias es un sello distintivo del proceso de envejecimiento, que se manifiesta como una pérdida de claridad mental, fuerza, vigor y resistencia.

El entreno, a través del mecanismo descrito anteriormente, puede compensar estos efectos mediante la reposición de las mitocondrias celulares, restaurando la célula a un estado más juvenil.  Por lo tanto, se observa a nivel científico que la actividad física mediante el entreno regular resulta en una cadena de beneficios celulares como la producción de energía, el flujo sanguíneo y la eficiencia celular, además de promover una composición corporal más atractiva tanto en físico como en el rostro, impulsando mayor fuerza y resistencia, una mejor sensación de bienestar y claridad mental.

¿ Mantienes tu cuerpo activo diariamente ?



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