Un estudio sobre los calambres musculares

Publicado el 14 julio, 2010 | Research

La hidratación, reposición electrolítica y el acondicionamiento físico ayudan a tratar los casos de calambres

Al practicar actividades físicas intensas exponemos a nuestros músculos a un trabajo fuerte y progresivamente extenuante. Como consecuencia de esto, muchas veces surgen problemas musculares tales como estiramientos, rupturas de ligamentos, dolores musculares post-ejercicios, tendinitis y calambres musculares. El presente artículo tiene como objetivo principal realizar un estudio detallado de uno de estos problemas citados; los calambres musculares. Para alcanzar tal objetivo vamos a describir diversos aspectos relacionados al estudio de este problema, como la estructura de un músculo esquelético y su comportamiento durante un calambre, los factores causantes, los síntomas que pueden identificar un calambre muscular, como prevenirlo y como realizar un tratamiento adecuado.

La estructura de la fibra muscular esquelética

El entendimiento de toda la estructura de las fibras musculares esqueléticas y del mecanismo de la contracción muscular es muy importante para que se haga un estudio provechoso a respeto de los calambres musculares, ya que su propia definición y muchas de sus causas están envueltas con alteraciones no planeadas durante la realización del proceso de contracción del músculo. En función a esto haremos una breve exposición teórica sobre las células musculares y su funcionamiento en la generación de fuerza contráctil.

El tejido muscular tiene como células formadoras; las fibras musculares esqueléticas, cuyas longitudes pueden variar de algunos centímetros a casi un metro. La membrana plasmática de estas células es llamada de sarcolema y es en esta que existe una conexión neuromuscular donde se hace presente una neurona motor (la motoneurona alfa) realizando sinapsis con la fibra muscular esquelética propiamente dicha, teniendo moléculas de acetilcolina como mediadores químicos de este fenómeno, y que llevan como consecuencia a la generación de potenciales de acción que se propagan por toda la extensión de la célula y que provoca todo el proceso de la contracción muscular.

En el interior de cada fibra esquelética existe un citoplasma celular que es el sarcoplasma, sitio en donde quedan buceadas diversas estructuras como el glucógeno, la fosfocreatina, el ATP, la grasa, el núcleo, el retículo sarcoplasmático, moléculas de mioglobina, mitocondrias y cientos de filamentos proteicos llamados de miofibrillas.

Cada miofibrilla es en la verdad un conjunto de sarcómeros; unidades contráctiles del músculo compuestas por dos tipos de filamentos de proteínas: los filamentos finos, constituidos por las proteínas actina, troponina y tropomiosina; y los filamentos gruesos, constituidos por la proteína miosina.

No cabe en esta exposición describir con detalles el mecanismo de la contracción muscular, sin embargo es importante saber que la contracción se origina a partir de la generación de un potencial de acción en el sarcolema de las células musculares lo cual se propaga por toda la extensión de las mismas y acaba por acarrear la liberación de calcio en el sarcoplasma; este, a su vez, provocará interacciones entre las proteínas que forman los filamentos finos con proteínas que constituyen los filamentos gruesos dando origen a una estructura llamada complejo actiomiosina. A partir de este momento ocurrirá una serie de acontecimientos que resultarán en el deslizamiento de los filamentos finos por sobre los gruesos en dirección al centro del sarcómero, haciendo así con que el músculo desarrolle tensión y se acorte.

Los calambres musculares

Son contracciones musculares intensas de un solo músculo aislado o de un grupo de ellos y que ocurren sin ser solicitadas, es decir, son contracciones involuntarias. Normalmente acontecen tras los ejercicios físicos extenuantes y su duración por regla general es de algunos segundos; en la amplia mayoría de las veces ellos desaparecen súbitamente pudiendose observar el endurecimiento del grupo muscular donde actúan, y los músculos más frecuentemente afectados son los gastrocnemios (gemelos), los isquiotibiales (biceps femoral, semitendinoso y seminembranoso) y los abdominales.

Los calambres musculares en algunos casos pueden causar otros tipos de lesiones tales como distensiones, estiramientos y rupturas de ligamentos y músculos. Una investigación de 1999 (Turíbio) nos habla de la gravedad que un calambre puede representar en el entrenamiento o competición de un atleta, ya que cuando aparece es responsable por el alejamiento inmediato de este de la actividad en que está participando. Por ser algo que incapacita momentáneamente el atleta, técnicos y jugadores temen mucho su incidencia.

En verdad los calambres no alcanzan solamente atletas; Es sólo ver el propio ejemplo citado en el inicio de este artículo de investigación, donde el calambre representa un gran peligro para quien nada en una playa y que queda sujeto a ser arrastrado por la corriente del mar. El estudio nos ofrece un dato curioso y preocupante, donde relata que en muchos casos de «casi ahogamientos» se observó que la causa del problema había sido un calambre muscular. Por lo tanto, dependiendo de la ocasión el calambre tanto puede representar sólo un dolor momentáneo como también puede generar graves situaciones de riesgo para cualquier individuo, y no solamente para los atletas como muchos piensan.

La causa de los calambres musculares

Teniendo como base las investigaciones consultadas para la realización de este artículo, conseguimos percibir que los factores causantes para el surgimiento de los calambres todavía consiste en un asunto muy controvertido. Sin embargo, de acuerdo con estudios recientes, habían sido apuntadas cuatro diferentes teorías para explicar como y porqué los calambres musculares surgen: la teoría metabólica, la teoría de la deshidratación, la teoría eletrolítica y teoría ambiental. Vamos aquí exponerlas más detalladamente para un mejor entendimiento del asunto.

Ver Teorías sobre las causas de calambres musculares

Como prevenir y tratar los calambres musculares

Básicamente los síntomas de los calambres musculares se resumen a uno sólo; dolor intenso en el músculo o agrupamiento muscular más exigido durante una actividad física. A continuación citamos algunas recomendaciones que auxiliarán a prevenir y tratar los calambres musculares.

Hidratación adecuada:

Una hidratación adecuada ayudará a evitar una deshidratación y elevación extrema de la temperatura corporal. Se entienda por hidratación adecuada aquella en que la persona no ingiere grandes cantidades del agua de un tirón, lo que podría causar una cierta incomodidad, pero sí en intervalos programados.

  • Hacer una pre-hidratación antes de la actividad consumiendo cerca de 150 ml del agua cada 15 minutos tomando el primer vaso una hora antes de la práctica física.
  • Durante la actividad se debe beber de 100 a 200 ml del agua cada 10-15 minutos.
  • Tras la actividad lo recomendado es que se beba agua en más cantidad de lo que se bebe normalmente cuando se tiene sed.

Así se estaría previniendo los calambres causados por una posible deshidratación o elevación «exagerada» de la temperatura corporal durante el ejercicio.

Reposición eletrolítica:

Aliada a la hidratación también debe ser realizada una reposición eletrolítica antes, durante y al final de la actividad. En este caso, las bebidas isotónicas y zumos de frutas son bastante útiles a los atletas en función a que promueven la reposición de los niveles de, sobre todo, sodio y potasio en el organismo. Algunas bebidas recomendadas son el agua de coco, el zumo de naranja, las vitaminas de plátano y aguacate, el zumo de melocotón y sobre todo el zumo de tomate, el más rico en mg de sodio entre los citados arriba, pero las bebidas como suplementos son las más utilizadas por la perfecta combinación de ingredientes.

Una recuperación nutricional con buena cantidad de sal también es importante para reponer el cloruro de sodio. Al ingerir estos alimentos estaríamos previniendo los calambres causados por una posible deficiencia de electrólitos en el organismo.

Estiramiento (antes y tras la actividad) y masaje de la región afectada:

Haciendo estiramientos antes de la actividad física estamos «avisando» a los músculos que ellos serán utilizados en el futuro, así como también si lo hiciéremos después nos estamos previniendo contra dolores musculares que puedan aparecer en el periodo post-ejercicio.

Si durante la actividad los calambres fueren acusados se recomienda:

  • Buscar una posición cómoda y alargar gentilmente el músculo afectado.
  • Intentar relajar el músculo y masajearlo también puede aliviar el dolor rápidamente.

Cuando un individuo acusa síntomas de calambres, no se debe continuar la actividad normalmente, pues se correría hasta el riesgo de tener una lesión muscular más seria.

Acondicionamiento aeróbico apropiado:

Un acondicionamiento aeróbico apropiado puede llevar al cuerpo a adaptarse más fácilmente a las condiciones que llevan al establecimiento de los calambres musculares. Al alcanzar un buen acondicionamiento se tiene como consecuencia mayor dificultad de entrar en estado de fatiga muscular, es decir, sustancias como el ácido láctico, por ejemplo, irán a acumularse en menor nivel en los músculos. Así estaría se previniendo los calambres causados por posibles sustancias tóxicas al músculo.

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