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Soluciones nutricionales para la hipertensión

Al ser una enfermedad asintómica muchos desconocen sus características y tampoco conocen como tratarla o prevenirla naturalmente

Publicado: 02/11/2011

La presión arterial es la fuerza con la cual el corazón bombea la sangre a través de los vasos sanguíneos y es determinada por el volumen de sangre que sale del corazón y la resistencia que él encuentra para circular en el cuerpo pudiendo ser modificada por la variación del volumen de sangre o viscosidad (espesor) de la sangre, de la frecuencia cardiaca (latidos cardiacos por minuto) y de la elasticidad de los vasos sanguíneos; los estímulos hormonales y nerviosos que regulan la resistencia sanguínea sufren la influencia personal y ambiental.

La hipertensión arterial es la presión por encima de 140x90 mmHg (milímetros de mercurio) en adultos con más de 18 años, medida en reposo de 15 minutos y confirmada unas 3 veces consecutivas y en varias visitas médicas; las elevaciones ocasionales de la presión pueden ocurrir por nerviosismo, preocupaciones, drogas, alimentos, humo, alcohol o algunos medicamentos.

La hipertensión arterial sistémica es una enfermedad crónica que, cuando no es tratada y controlada adecuadamente, puede llevar a complicaciones que pueden alcanzar otros órganos y sistemas entre ellos el cardiovascular.

El aceite de pescado

Un consumo diario de aceite de pescado (ácidos grasos polinsaturados – omega 3) puede disminuir la presión sanguínea de forma significativa en personas que sufren de hipertensión; los beneficios de los aceites de pescado son comparables a los obtenidos por la reducción de sodio y pérdida de peso.

  • Un grupo de médicos investigadores de la Johns Hopkins Medical School, evaluó los resultados de 17 ensayos clínicos vinculando la suplementación con aceite de pescado, por periodos de 3 meses o menos. 
  • Ellos descubrieron que el consumo de 3 gramos por día de aceite de pescado (6 a 10 cápsulas) o más llevó a una “reducción impresionante” en el orden de 5,5 mm Hg de la presión arterial sistólica de individuos hipertensos, sin embargo, 28% de los participantes no preferían consumirlo y solicitaban otra solución.

El pescado y los aceites de pescado ayudan a proteger contra el desarrollo de la arterosclerosis y enfermedades cardíacas; se cree que los aceites de pescado ejercen su efecto protector a través de la reducción de la presión arterial, de los niveles de triglicéridos y lipoproteína de muy baja densidad (VLDL); también reducen la agregación de plaquetas y suprimen el crecimiento de células de músculo liso en las paredes de las arterias.

Muchas personas con hipertensão arterial también sufre de diabetes y ha habido una preocupación de que la suplementação de aceite de pescado puede agravar problemas relacionados con la intolerancia a la glucosa por ello Investigadores de la Universidad de Tromso, ahora relatan que la suplementación con aceite de pescado disminuye la presión sanguínea de forma significativa en personas con hipertensión y no tiene efecto en el control de la glucosa, incluso en personas con diabetes leves.

La vitamina C y su aporte nutricional

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Georgia confirmaron que las personas con una alta concentración de vitamina C en la sangre tienen presión arterial más baja que las personas con poca vitamina C; 

  • Ellos ensayaron con 168 personas saludables, 56 de los cuales estaban tomando suplementos conteniendo ácido ascórbico.
  • Descubrieron que la presión arterial sistólica y diastólica era cerca de 5 mm Hg más baja en personas con un nivel plasmático elevado de vitamina C que en personas con un nivel más bajo. 
  • Los niveles sanguíneos de selenio, vitamina A y vitamina E no parecieron afectar la presión sanguínea, pero tanto el sobrepeso como el tabaco tuvieron un efecto adverso significativo.

También ayuda el magnesio

Investigadores holandeses y belgas realizaron un estudio doble invidente controlado, a fin de determinar si la suplementación oral con magnesio es una forma eficaz de reducción de la presión arterial en mujeres que sufren de hipertensión leve a moderada; la experiencia vinculó a 91 mujeres con edad entre 35 y 67 que no tomaron la medicación anti-hipertensiva, con el dato que todas las mujeres tenían una presión arterial sistólica entre 140 y 185 mm Hg y una presión diastólica entre 90 y 105 mm Hg; el grupo de intervención recibió 485 mg por día de magnesio aspartato-HCl.

  • A finales del periodo experimental de 6 meses la presión arterial sistólica en el grupo de suplementación de magnesio disminuyó en 2,7 mmHg y la presión diastólica en 3,4 mm Hg en comparación con el grupo placebo. 
  • Los investigadores concluyeron que la suplementación oral con el magnesio aspartato-HCl puede ser eficaz en la reducción de la presión arterial en personas que sufren de hipertensión leve a moderada que no están tomando medicamentos anti-hipertensivos.

Sin embargo, de forma algo bizarra, uno de los primeros estudios sobre el efecto de la sal en la hipertensión arterial, clasificó la sal del mar como peor que la sal de mesa; al contrario de la sal de mesa que es el cloreto de sidio puro, la sal del mar también contiene otras substancias químicas, incluyendo el magnesio.

El calcio como anti-hipertensivo

Investigadores de la “Oregon Health Sciences University” publicaron una revisión general sobre el conocimiento actual acerca del efecto de los minerales de la dieta sobre la presión arterial elevada; ellos concluyeron que el efecto de la ingesta de sodio sobre la presión arterial aún no está claro, puede ser que solo un subconjunto de las personas con un defecto genético sean sensibles a la ingesta de sal; el cloreto ion en sí no parece aumentar la presión arterial, pero cuando es combinado con el sodio provoca hipertensión arterial en individuos sensibles a la sal.

Así como sucede con el colesterol y grasa saturada, la sal ha sido acusada de crímenes que no cometió.

  • Un estudio de cuatro años de 60.000 enfermeros concluyeron que las mujeres que tienen una ingesta de calcio de 800 mg / día o más, tienen una probabilidad 23% menor de riesgo de desarrollar presión alta que las mujeres con una ingesta de 400 mg/día o menos. 
  • Los beneficios del calcio son aún mayores entre las mujeres embarazadas; estudios controlados descubrieron que mujeres que consumen entre 1500 y 2000 mg/día de calcio reducen hasta 50% el riesgo de desarrollar hipertensión inducida por el embarazo.

También fue demostrado que la ingesta de calcio materna afecta directamente la presión arterial del crio; así como en diversos países este suplemento ya tiene demostrado su capacidad y propiedades entonces es una opción alternativa importante para todos. 

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