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Los depósitos de grasa y las señales hormonales

Las diversas hormonas actúan intregalmente para regular el apetito, pudiendo incrementarlo o mantenerlo

Publicado: 29/08/2010

Los científicos están reportando nuevas evidencias de que el tejido graso en esos rollos demás y ese estómago caído lejos de ser un depósito latente del excedente de calorías del cuerpo es un órgano activo que envía señales químicas a otras partes del cuerpo, quizás incrementando el riesgo de ataques cardiacos, cáncer y otras enfermedades. Se ha citado el descubrimiento de 20 nuevas hormonas y otras sustancias previamente no conocidas que son secretadas a la sangre por células grasas humanas, como también la verificación de que hay grasa secreta en docenas de hormonas y otras sustancias químicas que envían señales al cuerpo.

Los autores de los estudios notaron que el exceso de grasa corporal puede contribuir a enfermedades cardiacas, diabetes, cáncer y otras enfermedades. Muchas personas pensaron alguna vez que las células grasas son depósitos inertes del excedente de calorías del cuerpo. Pero los estudios han establecido que las células grasas pueden secretar ciertas hormonas y otras sustancias similar a como lo hacen otros órganos del cuerpo. Entre esas hormonas esta la leptina, la cual controla el apetito, y la adiponectina, la cual hace al cuerpo más sensible a la insulina y controla los niveles de azúcar en la sangre. Sin embargo, poco se conoce sobre la mayoría de las proteínas producidas por las billones de células grasas en el cuerpo de un adulto.

Los científicos identificaron 80 diferentes proteínas producidas por las células grasas. Esto incluye 6 nuevas proteínas y 20 proteínas que no habían sido detectadas previamente en células grasas humanas. Estos descubrimientos pueden allanar el camino para una mejor comprensión del rol que las hormonas secretadas por las células grasas cumplen en enfermedades del corazón, diabetes y otras enfermedades.

Sitio más propicio para la acumulación de grasas

El sobrepeso se caracteriza por una acumulación de exceso de grasa corporal, y resulta de una ingesta de energía que supera el gasto energético. El depósito de grasa puede ser analizado bioquímicamente. Las células adiposas abdominales son mucho mayores y presentan una tasa de renovación de grasa más alta que las células adiposas de la región de la cadera. Los adipocitos abdominales también responden más a la hormonas que las células adiposas de las piernas y glúteos.

Las sustancias liberadas a partir de la grasa abdominal son absorbidas una vena teniendo así acceso directo al hígado.

Algunas hormonas influencian en el sobrepeso; un ejemplo de eso es la regulación del apetito, que es influenciado por señales que llegan al hipotálamo determinando la liberación de péptidos hipotalémicos y activando señales neurales como respuesta. El tejido adiposo no sirve sólo para almacenar grasa, y aunque esta es su principal función,  tal tejido funciona también como una célula endocrina, que libera muchas moléculas regulatorias, tales como la leptina, adiponectina y resistina.

  • La leptina es producida proporcionalmente a la masa del adipocito informando al encéfalo sobre el nivel de los depósitos de grasa. Ella es secretada por los adipocitos y actúa en el hipotálamo, regulando la cantidad de grasa corporal por medio del control del apetito y gasto de energía. La leptina es más secretada cuando la persona se alimenta y menos secretada cuando está en estado en ayunas. El efecto de la leptina en humanos es la disminución del apetito y aumento de la tasa metabólica. 
  • La grelina es un péptido secretado sobre todo por el estómago, y es la única hormona estimuladora del apetito conocido. Sabemos que hay muchas hormonas ue regulan el apetito, en sí, la grelina es la única que estimula el apetito, mientras el péptido YY lo suprime.
  • Mantener el balance energético se relaciona con el control del apetito y por supuesto del gasto energético. La hormona adiponectina producida por los adipocitos aumenta el apetito y reduce el gasto energético mediante la estimulación de AMPK en el hipotálamo.

Apetito

En resumen: El hipotálamo compone las señales que regulan el apetito y el gasto de energía que vienen del intestino y del tejido adiposo enviando mensajes a través del sistema simpático al músculo, al hígado y al tejido adiposo.

Las hormonas leptina, adiponectina e interleukina 6 del tejido adiposo, la grelina, la colecistoquinina y el péptido YY del intestino, la insulina del páncreas y algunas señales de nutrientes como los ácidos grasos libres, la glucosa y los aminoácidos de cadena ramificada son algunas de las señales que regulan el apetito y el gasto de energía. El papel para la adiponectina que es contrario al de la leptina. La leptina actúa en el hipotálamo suprimiendo el apetito y aumentando el gasto de energía en el músculo esquelético.

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