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El sueño y las ganas de comer de dulces después de las comidas

El ciclo digestivo debe ser respetado para que el cuerpo no requiera de los carbos de alto índice gliclémico en el postre

Publicado: 24/10/2011

Aún llevando en consideración la situación cuando una persona no se alimenta por las mañanas y los problemas de acumulación de grasa y pérdida de masa magra que esto conlleva, podemos generar también otras situaciones que reflejan directamente el desequilibro de los ciclos gástricos; dentro de estas situaciones se encuentran el sueño después del almuerzo y también las ganas casi obligatoria de comer un dulce después de la comida.

En el periodo de reposo nocturno, nuestro organismo utiliza un gran aporte energético/nutritivo para recuperar toda aquella fatiga y para que amanezcamos listos para iniciar un nuevo día; este proceso se refiere a la eliminación de restos metabólicos, toxinas, y también a la resíntesis (fabricación/reparación) de los tejidos estructurales y musculares a través de los ciclos metabólicos/hormonales que suceden en los periodos de sueño.

Si no conocemos estos principios básicos de la propia fisiología, este individuo despierta, no come nada y va a trabajar, entonces al identificar que el cuerpo no esta más en reposo, nuestros centros de control se dirigen al estómago y preguntan si tenemos energía y nutrientes para iniciar un nuevo día.

  • Si la respuesta del estómago sea algo parecido con un NO, hasta ahora no fuimos informados de nada y no recibimos ninguna fuente de energía (alimento) para procesar y mandar para todo el cuerpo, la contra-respuesta de los centros de control será infelizmente tendremos que utilizar el mecanismo de convertir músculos en energía (gluconeogénesis) a todo vapor.
  • Cuando eso ocurre con más frecuencia, el cuerpo se acostumbra tanto a captar la energía de las propias reservas musculares que la persona pasa a despertarse cada vez más sin ganas de alimentarse, pues el cuerpo ya aprendió de donde debe “desviar” esa energía. 
  • Entonces, este individuo va a trabajar o cuidar de sus actividades normalmente, y medida que la hora del almuerzo se aproxima él comienza a sentir apetito y llegada la hora del almuerzo aprovecha para “compensar” lo que no comió por la mañana y sabemos esta estrategia es completamente errónea gastando masa magra y almacenando grasa ingiriendo hasta el doble de lo que el cuerpo es capaza de procesar cada ciclo gástrico.

Y ahí el cuerpo que estaba sin nutrientes, recibe una gran cantidad de alimentos de digestión lenta (masas con grasa, carne, etc.) y como la persona no comía desde ya hace unas buenas horas, el organismo se queda sin la energía suficiente para comenzar el proceso de la digestión; proceso que utiliza hasta 70% de toda la energía del metabolismo basal diario y es exactamente por ello que comer más frecuentemente ayuda al adelgazamiento.

Entonces el metabolismo por mover a todo el flujo sanguíneo para el tracto digestivo a fin de concentrar más energía para la digestión, hace que los otros sistemas sean más afectados de lo que deberían, lo que genera sueño, apatía, falta de disposición, etc; sintiendo ese déficit  de energía después de una comida pesada; el cuerpo así responde a la sobrecarga como diciendo “¿ tu estás loco ?” al que lo alimenta, añadiendo también “¿ de donde quitaré energía para digerir todo?”, la respuesta estará entonces en la musculatura que está llena de vida y no de esas grasas y líquidos que la sobrecarga trae consigo.

Por qué el organismo pide dulces tras las comidas

Aquel que prestó atención en la lógica de la fisiología sabrá que el cuerpo necesita energía rápida para ayudar a hechar a andar el proceso de digestión, y para que esto ocurra los carbohidratos simples / glucosas en buenas cantidades e instantáneas.

Cuando esto ocurre, el ciclo problemático se completa pues nuestro cuerpo gracias a liberar la insulina para controlar la glicemia que es liberada a la sangre por los dulces, lo hace que la mayoría de esa comida sea almacenada bajo la piel en la forma de grasa. 

Hay también otras substancias relacionadas al metabolismo de los dulces que son liberadas, como la melatonina y la serotonina lo que acaban aumentando aún más el estado soñoliento y apático del individuo en ese periodo post-comida; recordando también aquí que los cafecitos con azúcar o algunas masitas dulces también son fuentes de alto índice glicérico y por lo tanto también son considerados dulces; siendo la stevia – un edulcorante natural 0 calorías – una de las únicas soluciones en ese instante; y porque nó una buena combinación de té verde con stevia para acompañar la comida.

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